Sobre “Immanuel Wallerstein: Universalismo europeo”

1 mayo 2009

 

Immanuel Wallerstein

Universalismo europeo. El discurso del poder

Traducción de Josefina Anaya

Siglo XXI, Madrid, 2007, 123 pp.

 

Immanuel Wallerstein

L’universalisme europeu. La retòrica del poder

Traducció de Maite Insa

Publicacions de la Universitat de València, València, 2008, 128 pp.

 

Immanuel Wallerstein (1930-) es actualmente, junto con Giovanni Arrighi, David Harvey y el ya fallecido André Gunder Frank, uno de los principales investigadores sobre la dinámica del sistema capitalista mundial. En esta obra, reflexiona sobre el significado del universalismo, donde se oponen dos concepciones: el universalismo europeo y el universalismo universal. Y ello es de suma importancia pues según el autor, el desenlace del enfrentamiento entre ambas concepciones determinará la forma en que se estructure el futuro del sistema-mundo en las próximas décadas.

El universalismo europeo consiste en el discurso que se ha desarrollado al servicio del poder, una retórica parcial y distorsionada, un discurso de superioridad, intimidatorio y arrogante cuando se refiere al “otro” a dominar. Esta retórica, que identifica Wallerstein, ha tenido su génesis histórica y ha pasado por tres grandes momentos: el derecho de injerencia, el orientalismo y el universalismo científico.

Frente a este universalismo europeo, Wallerstein nos propone una nueva concepción del universalismo, el universalismo universal, que consistiría, en un tipo de universalismo “que rechace las caracterizaciones esencialistas de la realidad social, deje atrás tanto los universales como los particulares, reunifique lo supuestamente científico y humanístico en una epistemología única y nos permita mirar con ojos altamente clínicos y del todo escépticos cualquier justificación de ‘injerencia’ a manos de los poderosos contra los débiles.”

Wallerstein advierte que nos hallamos ante la crisis estructural del sistema mundo moderno, al final de la era del universalismo europeo que ha tenido una duración de quinientos años. Ante esta situación se abren básicamente dos alternativas: una de ellas consistiría en la convivencia de una multiplicidad de universalismos, algo parecido a una red de universalismos universales. La otra alternativa sería, un mundo en el que se radicalizase la jerarquía y la desigualdad, el cual estuviese fundado en valores pretendidamente universales, donde el racismo y el sexismo y otras formas de exclusión ordenasen nuestras prácticas y vida cotidiana.

 

[Joan Lara Amat y León]

 

 Publicado en mientrastanto.e, 69, mayo 2009.

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